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martes, 10 de febrero de 2009
Pensar, Leer Y Escribir
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"Tras las líneas", de D. Cassany, reseña en Cuadernos de Pedagogía
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domingo, 8 de febrero de 2009
La enseñanza d ela lengua materna
Saludos
He querido comenzar con esta columna publicada en el periódico El Vocero en el mes de diciembre para compartir con ustedes mis ideas sobre la didáctica enseñanza de la lengua materna. Estoy convencida que es necesario hacer una tranformación en cuanto a cómo se estado enseñando la lengua nmaterna en nuestro país.
La enseñanza de la lengua materna
Recientemente llegó a nuestras manos la nueva carta circular Número 1- 2008 – 2009 – Política Pública sobre la oferta curricular y organización del Programa de Español como lengua materna en los niveles elemental y secundario de las escuelas públicas de Puerto Rico en la que se adopta la competencia comunicativa como “eje pedagógico general desde el cual gravitan la formación lingüística y la lectoescritura en el nivel elemental y secundario” (p. 3). Añade la Carta que “el foco de atención es el texto o discurso, reconociéndolo como la unidad real de comunicación, que está constituida por los géneros textuales con función y finalidad en un contexto determinado y dirigido a un destinatario (p. 3).
Nos alegró sobremanera conocer el paso de avance tan grande que ha dado el Programa de Español y felicitamos de todo corazón a la Prof. India Bobonis, Directora del Programa. Aprovechamos esta coyuntura para presentarles a ustedes algunas ideas sobre la competencia comunicativa y su enseñanza (enfoque comunicativo) que desde principios de la década del 90 se ha incorporado prácticamente en todas las propuestas didácticas de lengua y en todos los niveles educativos.
De acuerdo con los estudiosos de la didáctica de la lengua materna como Cassany (Describir el escribir, Barcelona: Paidós, 1987) y Cassany, Luna y Sanz (Enseñar lengua, Barcelona: Graó, 2005), a principios de los años 60, la lengua se consideraba como un conjunto cerrado de contenidos que había que analizar, memorizar y aprender. El énfasis radicaba en la enseñanza de la gramática. Sin embargo, hacia finales de los años 60 y gracias a las aportaciones de varias disciplinas, tales como: la filosofía del lenguaje, la sociolingüística, la didáctica de segundas lenguas, y la lingüística del texto, se desarrolló una visión funcionalista y comunicativa de la lengua lo que llevó al desarrollo del enfoque comunicativo. Hoy día, el mismo se utiliza para enseñar la lengua materna en muchos países de América, como por ejemplo México.
Las palabras claves que definieron esta nueva visión y que parecían indicar que el enfoque era todo lo opuesto a la visión tradicional de la enseñanza de la lengua eran uso y comunicación. Según este planteamiento, aprender lengua significa aprender a usarla, a comunicarse. Aun cuando ya se domina, siempre se puede aprender a comunicarse mejor y a enfrentarse a situaciones de comunicación más complejas (Cassany, Luna & Sanz, p. 84).
Por lo tanto, se trata del dominio de la competencia comunicativa, concepto que fue propuesto por Hymes (citado en Cassany, Luna & Sanz) para explicar que se necesitan otros tipos de conocimientos, aparte de la gramática para poder usar el lenguaje con propiedad. De hecho, Canale y Swain (citados en S. Savignon, Communicative competence: Theory and classroom practice, NY: McGraw-Hill, 1997) identifican la competencia gramatical como una necesaria para el dominio de una lengua. Las otras competencias: la sociológica (conocer el contexto social en donde se usa el idioma, los roles de los interlocutores, etc.), la competencia discursiva (habilidad para reconstruir el mensaje en diversos contextos; por ejemplo, interpretar un libro, entender una conversación telefónica, etc.) y la competencia estratégica (habilidad para compensar por la falta de dominio de algunas reglas o por las situaciones que a veces causan que la comunicación se interrumpa; por ejemplo, las distracciones). Como pueden imaginarse, el objetivo fundamental de este enfoque no es aprender gramática, sino lograr que los estudiantes conozcan y manejen las diversas estructuras textuales adecuadas a la intención, tema, destinatario y contexto en el que el uso comunicativo se produce.
¿Qué implicaciones pedagógicas tiene este enfoque? Veamos algunas características del mismo:
o Las actividades de las clases recrean situaciones reales de comunicación, de manera que las diversas etapas del proceso comunicativo se practican.
o Las actividades trabajan con unidades lingüísticas de comunicación; es decir, con textos completos, y no sólo palabras, frases o fragmentos entrecortados.
o La lengua que aprenden los estudiantes es una lengua real y contextualizada. Se trabaja con textos auténticos, que no han sido creados especialmente para la educación y tampoco han sido excesivamente manipulados. La lengua que se enseña es la real, la que se usa en la calle, con dialectos, registros y argots, además del español estándar pertinente.
o Los estudiantes trabajan a menudo en parejas o en equipos porque es la mejor manera de organizar situaciones comunicativas, además, de ser uno de los puntos importantes de la renovación pedagógica en general.
o Las actividades permiten que los estudiantes desarrollen las cuatro habilidades de la comunicación: hablar, escuchar, leer y escribir (Cassany, Luna & Sanz, p. 87-88).
Mucho de lo que hemos compartido con ustedes aparece en la nueva carta circular del Programa de Español y por eso esperamos que la misma no se quede en las oficinas de los directores y supervisores. Les aseguramos a los maestros que si ponen en práctica los postulados de la Carta y utilizan libros de textos apropiados comenzarán a ver grandes cambios en sus salones de clases. Sólo así empezaremos a dar pasos certeros para la transformación de la enseñanza de la lengua materna. El enfoque comunicativo supone una nueva visión sobre lo que significa conocer, utilizar y dominar la lengua.
Matilde García
Hilda E. Quintana
He querido comenzar con esta columna publicada en el periódico El Vocero en el mes de diciembre para compartir con ustedes mis ideas sobre la didáctica enseñanza de la lengua materna. Estoy convencida que es necesario hacer una tranformación en cuanto a cómo se estado enseñando la lengua nmaterna en nuestro país.
La enseñanza de la lengua materna
Recientemente llegó a nuestras manos la nueva carta circular Número 1- 2008 – 2009 – Política Pública sobre la oferta curricular y organización del Programa de Español como lengua materna en los niveles elemental y secundario de las escuelas públicas de Puerto Rico en la que se adopta la competencia comunicativa como “eje pedagógico general desde el cual gravitan la formación lingüística y la lectoescritura en el nivel elemental y secundario” (p. 3). Añade la Carta que “el foco de atención es el texto o discurso, reconociéndolo como la unidad real de comunicación, que está constituida por los géneros textuales con función y finalidad en un contexto determinado y dirigido a un destinatario (p. 3).
Nos alegró sobremanera conocer el paso de avance tan grande que ha dado el Programa de Español y felicitamos de todo corazón a la Prof. India Bobonis, Directora del Programa. Aprovechamos esta coyuntura para presentarles a ustedes algunas ideas sobre la competencia comunicativa y su enseñanza (enfoque comunicativo) que desde principios de la década del 90 se ha incorporado prácticamente en todas las propuestas didácticas de lengua y en todos los niveles educativos.
De acuerdo con los estudiosos de la didáctica de la lengua materna como Cassany (Describir el escribir, Barcelona: Paidós, 1987) y Cassany, Luna y Sanz (Enseñar lengua, Barcelona: Graó, 2005), a principios de los años 60, la lengua se consideraba como un conjunto cerrado de contenidos que había que analizar, memorizar y aprender. El énfasis radicaba en la enseñanza de la gramática. Sin embargo, hacia finales de los años 60 y gracias a las aportaciones de varias disciplinas, tales como: la filosofía del lenguaje, la sociolingüística, la didáctica de segundas lenguas, y la lingüística del texto, se desarrolló una visión funcionalista y comunicativa de la lengua lo que llevó al desarrollo del enfoque comunicativo. Hoy día, el mismo se utiliza para enseñar la lengua materna en muchos países de América, como por ejemplo México.
Las palabras claves que definieron esta nueva visión y que parecían indicar que el enfoque era todo lo opuesto a la visión tradicional de la enseñanza de la lengua eran uso y comunicación. Según este planteamiento, aprender lengua significa aprender a usarla, a comunicarse. Aun cuando ya se domina, siempre se puede aprender a comunicarse mejor y a enfrentarse a situaciones de comunicación más complejas (Cassany, Luna & Sanz, p. 84).
Por lo tanto, se trata del dominio de la competencia comunicativa, concepto que fue propuesto por Hymes (citado en Cassany, Luna & Sanz) para explicar que se necesitan otros tipos de conocimientos, aparte de la gramática para poder usar el lenguaje con propiedad. De hecho, Canale y Swain (citados en S. Savignon, Communicative competence: Theory and classroom practice, NY: McGraw-Hill, 1997) identifican la competencia gramatical como una necesaria para el dominio de una lengua. Las otras competencias: la sociológica (conocer el contexto social en donde se usa el idioma, los roles de los interlocutores, etc.), la competencia discursiva (habilidad para reconstruir el mensaje en diversos contextos; por ejemplo, interpretar un libro, entender una conversación telefónica, etc.) y la competencia estratégica (habilidad para compensar por la falta de dominio de algunas reglas o por las situaciones que a veces causan que la comunicación se interrumpa; por ejemplo, las distracciones). Como pueden imaginarse, el objetivo fundamental de este enfoque no es aprender gramática, sino lograr que los estudiantes conozcan y manejen las diversas estructuras textuales adecuadas a la intención, tema, destinatario y contexto en el que el uso comunicativo se produce.
¿Qué implicaciones pedagógicas tiene este enfoque? Veamos algunas características del mismo:
o Las actividades de las clases recrean situaciones reales de comunicación, de manera que las diversas etapas del proceso comunicativo se practican.
o Las actividades trabajan con unidades lingüísticas de comunicación; es decir, con textos completos, y no sólo palabras, frases o fragmentos entrecortados.
o La lengua que aprenden los estudiantes es una lengua real y contextualizada. Se trabaja con textos auténticos, que no han sido creados especialmente para la educación y tampoco han sido excesivamente manipulados. La lengua que se enseña es la real, la que se usa en la calle, con dialectos, registros y argots, además del español estándar pertinente.
o Los estudiantes trabajan a menudo en parejas o en equipos porque es la mejor manera de organizar situaciones comunicativas, además, de ser uno de los puntos importantes de la renovación pedagógica en general.
o Las actividades permiten que los estudiantes desarrollen las cuatro habilidades de la comunicación: hablar, escuchar, leer y escribir (Cassany, Luna & Sanz, p. 87-88).
Mucho de lo que hemos compartido con ustedes aparece en la nueva carta circular del Programa de Español y por eso esperamos que la misma no se quede en las oficinas de los directores y supervisores. Les aseguramos a los maestros que si ponen en práctica los postulados de la Carta y utilizan libros de textos apropiados comenzarán a ver grandes cambios en sus salones de clases. Sólo así empezaremos a dar pasos certeros para la transformación de la enseñanza de la lengua materna. El enfoque comunicativo supone una nueva visión sobre lo que significa conocer, utilizar y dominar la lengua.
Matilde García
Hilda E. Quintana
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